Domingo, Junio 25, 2017
   
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El TRI dejó de ser negocio

Mientras la selección mexicana guarda sus armas, el Georgia Dome continúa esperando a la afición. Luce desértico, las taquillas muertas, uno que otro presumen sus entradas, aunque la realidad es que esta selección no llena estadios ni cumple expectativas futbolísticas.
Es más, la Copa Oro de este año está deslucida, las sedes no prestan atención a los equipos y en los juegos la entrada ha sido por menos del 40 por ciento promedio, lo que obliga a un torneo sin presencia ni respeto.
Por ello deben entrenar a puerta cerrada para practicar la estrategia a seguir, y con un misterio día a día por el lugar de entrenamiento, la selección asciende y desciende del autobús para llegar a su hotel de concentración y finalizar el día.
Incluso se dan el lujo de burlar hasta a la seguridad del hotel, quienes los esperaban en una puerta, y llegaron por otra, lo que generó un desaguisado en la sede de concentración.

 

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